1 Enero de 1998
"Querido diario...
Han sido ya dos años desde que mis amigos llegaron a mi casa. Al principio fue divertido pero ya no lo soporto. Son crueles, incluso entre ellos mismos y me han hecho llorar varias veces. Mi mamá dice que les diga que se vayan y se irán pero son mis amigos y mi mamá me enseñó a aceptar a mis amigos como son.
En dos días cumplo seis y mi mamá está organizando una fiesta para mi. Estoy emocionada y ya quiero saber de qué será mi pastel. Nathalie va a venir.
Hoy no ha pasado mucho. Me caí y me raspé de nuevo las rodillas, mi mamá me regañó por ensuciarme. No entiendo cómo los adultos pueden estar limpios tanto tiempo.
Escribiré luego, adiós."
2 de Enero de 2000
"Querido diario...
Dejaré de escribir.
Pero hoy te contaré muchas cosas.
Mi mamá me llevó a un doctor extraño que parecía Santa Claus. Su consultorio estaba lleno de personas que temblaban y gritaban, pero todos eran muy interesantes. Conocí a una niña mayor que yo, tenía 12 y le presenté a Layla. Mi mamá me dijo que no hablara con nadie hasta que entrara con el doctor y parecía que no sabía nada porque me hizo muchas preguntas pero no me dijo si estaba enferma.
Le dijo a mi mamá que era muy inteligente para mi edad, eso explica porqué no me caen bien las niñas de mi escuela. Creo que ya no iré a la escuela y mañana es mi fiesta.
Ya no voy a escribir más porque a mi amiga Layla no le gusta que escriba.
Adiós."
Mi mamá dice, mi mamá dice, mi mamá dice... ahora ni siquiera está conmigo. Esto encontré en mi armario, son dos hojas de los diarios que solía escribir. Era una escapatoria a la realidad, mi realidad. Creo que a cualquiera le fascinaría la locura, sería nuevo. A cualquiera que no le asusten los cambios. Sería difícil encontrar a alguien. Con suerte he encontrado personas como Lissette, a quien no le da miedo la locura. La conosco desde que entré a ese hospital. Fue agradable habler encontrado esas hojas y recordar... no la verdad no. Ya no tiene sentido lo agradable. Los demonios se han ido comiendo mi sonrisa con el paso de los años, desde que era tan inofensiva, ahora soy algo irreconocible. Qué desdicha. Pero aun me queda un poco de gracia que es con lo que sigo. Yo no firmé ningún contrato con el diablo, al parecer él me eligio, o fuí yo quien prefirió tomar desde el principio el camino incorrecto. Ah, si todo fuera fácil aquí, el hubiera existiría, pero olvida todo eso, no servirá de nada.
Bien, y como seguí contando. Ese día me divertí mucho, Lissette es una persona tan interesante. Me estaba contando el porqué de su estancia en ese lugar, porque ahí vivía ella, y la escuche con tanto silencio y atención... hasta que mi madre decidió interrumpir y llevarme con un psiquiatra que hecho mi vida a perder.
No, no, no, no la hecho a perder. Creo que era mi camino.
Ahh, ya estoy cansada de estos cambios de ánimo, de esas voces en mi cabeza, de esos demonios que me persiguen tan constantemente. Y de nuevo... pierdo el hilo de las cosas y siento que me vuelvo loca. Siento su tristeza atorada en mi corazón, y quiero creer que no enloquezcoy continuo haciendo como si no escuchara su llanto y sus gritos llamandome. ¡Sé sin ninguna duda que soy yo! Quiero correr, huir de él porque sé que es algo imposible. Yo lo he inventado y he dejado que se escape de mis manos. He destrozado el alma de alguien solo por un capricho que no será cumplido. He visto otras dimensiones junto a él, porque él me ha hecho volar con tan solo escuchar su voz. He viajado por mi mente, por que soy yo y él no existe, pero me ha hecho sentirlo real. Es que ya no sé qué es lo que en verdad es tangible. Él, el mundo que he creado inconcientemente en mí, se ha vuelto un infierno ¡y me he acostumbrado a estar ahí!
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