Nancy C. Light Gift


Mi segundo nombre, no quisiera revelarlo aun.

Desde pequeña creí que todo lo que vivía era normal, claro siempre ha sido normal para mí, creí que nada era imposible pues mi vida tenía más cambios notables de lo regular, lo regular para otra persona. Crecí junto a Evil, Layla y Christian. A mis siete años me di cuenta que no me agradaba que estuvieran siempre conmigo. A partir de entonces, comenzaron a entrar y salir de mi vida por momentos. Últimamente están siendo más constantes con su presencia. Son demonios que siempre me han seguido, son reales a pesar de que todos los psiquiatras que he tenido hayan rechazado la verdad y me hayan puesto como una loca. Aunque realmente, eso no me molesta; los demás no ven lo que yo veo y no conocen sentimientos con los que he cargado, hay sensaciones ocultas que ellos aun no han descubierto, pero yo puedo saber qué emoción se esconde en un grito silencioso.

A pesar del odio tan grande que le tengo a estos demonios, he aprendido bastante de ellos.

A partir de ahora revelaré mi diario, lo que pienso y algunas cosas más. Contaré lo que ha pasado en mi vida, lo que pasa y lo que me revelan mis demonios que pasará.






viernes, 24 de septiembre de 2010

Yo lo dije: Nathalie no está muerta.

8 de Agosto 2009


Desde que consideraba amigos a todo el mundo, dejé de escribir un tiempo.

Los demonios no me dejan en paz. Siguen tras de mí.
Mañana es domingo y creo que veré a Nathalie en la noche. No planeo llegar a casa aunque no confiamos en el clima de Inglaterra. No sé cómo llegué a escabullirme de Layla y escribir un poco en la libreta. Me tiene prohibido tomar tinta y papel en mis manos. No comprendo a qué le tiene miedo, no puedo hacer nada en su contra.
Me levanté sola por primera vez desde que los demonios están conmigo. Fue extraño, la verdad. Tanta tranquilidad en el cuarto me asustó. Fue entonces cuando tomé la libreta.
Después de arreglarme bajé a desayunar. Parecía que los demonios se fueron y dejaron a mi mamá en su lugar. Rara vez está en casa, y hoy era uno de esos días. Comencé a pensar que soñaba.
Siempre sueño tonterías pero son más reales que mi vida. Platiqué con mamá un poco, quería que volviera a la escuela. Desde que me dijeron que tenía esquizofrenia a los seis años, me sacó de la primaria –supuestamente para evitar problemas-.
Me sentó frente a ella. Era obvio que quería algo.
 - Nancy, hay una escuela en Bristol que quiere aceptarte.
Bristol no me conviene.
Estaba comiendo frente a ella, aparentando no escucharla, pero todo era claro y lo estaba pensando.
 - Y en Liverpool… -seguía hablando pero eso no lo razoné.
Bristol y Liverpool son las ciudades más pobladas de Inglaterra, y con todo lo que amo a las personas, me encantaría ir a un internado ahí. Mi madre sabe que no aceptaría nada de eso, pero entiendo que lo ha hecho todo sola por mí, no puedo seguir siendo tan egoísta.
Dejé mi cuchara a un lado del tazón de cereal y miré a mi mamá.
- ¿Cuándo comenzarían las clases en Liverpool, mamá?
Sonrió y contestó que a finales de agosto estaría en Liverpool estudiando. No me agrada la idea, pero hacía mucho tiempo que no veía su sonrisa.

Salí de la casa para encontrarme con Lissette en el parque. El día estuvo nublado hoy, era de esperarse. Me senté en una banqueta y pensé e aprovechar el tiempo planeando cómo sacar a Kyoku. Sentí que por un momento todo se oscurecía, estaba frente a la casa de Nathalie. Tenía que entrar ahí de nuevo y tal vez volver a crear el incidente de su suicidio. Pero mi concentración se vino interrumpida cuando sentía que alguien jalaba de mi sudadera. Supuse que sería algún niño pero no había nadie cerca. Tocaron mi cabello detrás de mí y comencé a escucharlo reír. Había varias voces en mi cabeza que intentaba ignorar y callar para saber qué era lo que ocurría. Pero las risas aguda aumentaban en mi mente y había niños también. “¡Nancy, hola!”, “Cheshire, hazme caso”, “Hola”. Eran frases que lograba distinguir entre la multitud de sonidos y voces que tenía dentro. Miré por detrás y al parece todo estaba tranquilo salvo por la voces que se callaron en el instante preciso en que regresé la mirada y me encontré con dos enormes ojos profundamente azules. Di un brincó y grité del susto que me causo el pequeño duende que tenía enfrente. Al principio fue atemorizante verlo rodearme y jugar con mi cabello y mi ropa, pero después de unas horas había logrado fastidiarme por completo. No veía el momento de lanzarle un puñetazo al pequeño monstruo, pero al final había llegado Lissette, retrasada por primera vez desde que la conocí. Comenzó a contarme, desesperada, lo que la había hecho llegar tarde, cosa que no me importaba mucho pero aun así la escuché para ignorar al duende, que en ese momento intentaba tomarme de la mano.
Cuando terminó su historia me levanté con ella y caminamos hasta la casa de Sasie, con el duende saltando entre nuestros pasos.
Para cuando regresé a mi casa Layla había llegado ya. Me senté en la cama a escribir, cosa que al parecer no le molestó, ella estaba en el mismo rincón de mi habitación en donde solía estar. Miraba como la criatura que me había encontrado en el parque hacía desastre en mi cuarto, junto a un amigo nuevo que no se en qué momento trajo consigo. Espero no me sigan de por vida, como los demonios.
Evil llegó junto con Christian. Me sentó de frente a él en el suelo. Contaba que dentro de unos meses debería dar algo a cambio para que yo siga aquí. No entendí muy bien pero mencionó el infierno, al cual no me preocupa llegar, cuando muera no iré para allá, pero tampoco subiré. Las puertas están abiertas en los dos sitios, pero no fue mi decisión quedarme con tres ángeles prohibidos. Ya he visto al diablo más de una vez. Viene y va en formas distintas pero siempre se siente que no es real, hasta que no aten sus cadenas no dejará de rondarme. No he cometido ningún pecado aun, eso es lo que quiere y a lo que me tienta. Por eso me eligió a mí, eso pienso. Tiene a Kyoku porque sabe que puedo sacrificarme por ella.

0 comentarios:

Publicar un comentario

 
 
Copyright © Madness
Blogger Theme by BloggerThemes Design by Diovo.com