Nancy C. Light Gift


Mi segundo nombre, no quisiera revelarlo aun.

Desde pequeña creí que todo lo que vivía era normal, claro siempre ha sido normal para mí, creí que nada era imposible pues mi vida tenía más cambios notables de lo regular, lo regular para otra persona. Crecí junto a Evil, Layla y Christian. A mis siete años me di cuenta que no me agradaba que estuvieran siempre conmigo. A partir de entonces, comenzaron a entrar y salir de mi vida por momentos. Últimamente están siendo más constantes con su presencia. Son demonios que siempre me han seguido, son reales a pesar de que todos los psiquiatras que he tenido hayan rechazado la verdad y me hayan puesto como una loca. Aunque realmente, eso no me molesta; los demás no ven lo que yo veo y no conocen sentimientos con los que he cargado, hay sensaciones ocultas que ellos aun no han descubierto, pero yo puedo saber qué emoción se esconde en un grito silencioso.

A pesar del odio tan grande que le tengo a estos demonios, he aprendido bastante de ellos.

A partir de ahora revelaré mi diario, lo que pienso y algunas cosas más. Contaré lo que ha pasado en mi vida, lo que pasa y lo que me revelan mis demonios que pasará.






miércoles, 22 de septiembre de 2010

Hay más gente en mí


Viernes 7 de Agosto de 2009

Estuve todo el día encerrada en mi habitación. Mis demonios estuvieron afuera de la casa, pero yo veía fuego allá y a Kiku dando golpecitos al vidrio de mi ventana.

Vi a Kiku jugando afuera con el aire. Mi madre cerró la puerta de mi cuarto con llave, sabe que los viernes me vuelvo más loca de lo común.
Estaba mirando a Kyoku por la ventana. Me acerqué más y más,  ella lo sintió y me miró. Volvió a golpear la ventana.  Sonreí. Kiku cerró los ojos y cuando volvió a abrirlos, vi llamas en su mirada mientras intentaba morderme a través del vidrio. Di un brinco hacia atrás y choqué con mi cama, solté en llanto. Eso era extraño para mí. Vi como todo comenzó a llenarse de sangre, normalmente eso anunciaba la llegada del mayor de mis demonios. Me sentí seca, débil, esa era mi sangre.
Me calmé. Me recosté en la cama a disfrutar la sensación de perder mi sangre. Comencé a soñar. Caía y caía en la oscuridad, entonces, vi colores y estrellas dentro del espeso negro. Vi una hiena, era de un color azul chillante y tenía motas verdes y cafés. No reconocí si era piel o cabello lo que tenía. Sus ojos eran negros y su nariz violeta. La miré fijamente y comenzó a reír. Sabía que reía de mí. Cada ver sus carcajadas se volvían más y más fuertes. Aun seguía cayendo mientras comenzaba a asustarme, entones, paré. Me di un golpe muy fuerte con el piso, y me di cuenta que no había piso. Estaba en medio de la nada. Mi sangre se volvió morada en el suelo y podía ver mi cerebro.
Abrí los ojos. Seguía recostada en mi cama con un bigote de marihuana en la mano.



     ¿Qué estás haciendo, Cheshire? –La voz de mujer provenía de una sombra en la esquina del cuarto.
     Eso no te importa, y no me digas Cheshire. –Nancy esquivó con la mirada al demonio.
     Me importa y mucho. No puedo permitir que estés traicionando al propio diablo…
     ¡Yo nunca firmé ni acepté nada para seguirlo!
     Pero lo haces. Es tú obligación.
Nancy volvió a centrarse en su libreta.
     Por qué no mejor te regresas al infierno.

Siguió escribiendo ignorando a las dos sombras que acababan de aparecer entre llamas. Uno de ellos se acercó y la tomó del brazo. Nancy bajó de su cama y se sentó de rodillas en la alfombra. El demonio hizo lo mismo; aclaró su imagen y entonces tenía enfrente a un muchacho de ojos verdes mirándola fijamente.
Nancy se acercó más a su rostro.
     Vi a tu dueño.
     ¿Cuándo? No te he visto salir de aquí. Te hemos vigilado, no hemos notado su llegada, te trajimos a Nathalie –hablaba muy agitado y parecía enojado–, estabas ocupada viendo a tu amiga Kiku en su viaje al infierno. –una sonrisa malévola se dibujó en su rostro.
     Yo la acompañé. No estuve a su lado pero lo vi.
Nancy se acomodó de nuevo en el suelo, como si no hubiera pasado nada extraordinario. El demonio la veía extrañado.
Nancy se levantó empujándolo y tomó su celular.
El cuarto comenzaba a oscurecerse pues y anochecía. Marcó un número mientras Layla la miraba enojada.
     ¿Lissett? – se recostó en la cama mientras hablaba—Soy Nancy.
Del otro lado su amiga se encontraba en su habitación, Nancy notaba que escuchaba música pues la podía distinguir por el teléfono.
– Hola,  Nancy. Justamente estaba pensando en hablarte. ¿Si vamos a vernos hoy?
     Sí, Rasmus y Jimmy nos verán en El hoyo negro.
     Uhm. ¿Irá Kareshi?
     Supongo que sí –Nancy jugaba con un lápiz que encontró sobre la cama–. Dile a Shina y a Sun.
     Sí, en eso estoy, es que tengo la laptop frente a mí. Preguntan si puede ir Claudet.
     Como sea. –Se había quedado en silencio con el celular pegado al oído. Lissett escribía.
     ¿Cómo te fue esta semana, Nancy? Varias veces intentamos entrar a tu casa pero tu mamá estaba ahí y nos impedía verte.

Estuvieron hablando por varios minutos. Al despedirse, Nancy cerró el celular y estuvo un rato observando el poster de Radiohead en su techo. A lado de su cama comenzaron a arder llamas de donde salió Evil. Los tres demonios se acercaron a su cama y se pararon en fila frente a ella. Nancy se sentó y los miró un momento.
     Voy a salir.
Tomó una chaqueta y salió de su habitación.

El Hoyo Negro había sido alguna vez un bar, entonces abandonado. Nancy solía reunirse con amigos ahí. Habían acomodado el lugar a su gusto.
Llegó al callejón donde se encontraba El hoyo negro y entró por una puerta que parecía estar escondida. El lugar era bastante grande; al fondo del local había una tarima y las paredes que solían ser blancas estaban rayadas con aerosol. Habían varias mesas y sillas apiladas de un lado y del otro habían dos sofás viejos.
Nancy encontró a Kareshi sobre la tarima, era un DJ, un chico alto de ojos grandes, tenía el cabello castaño, no muy corto y extremadamente lacio, llevaba una gorra verde y parecía muy concentrado en una caja de sonidos que acababa de conectar. Le dirigió una rápida mirada a Nancy y un saludo con la mano. Nancy le respondió asintiendo con la cabeza. Dejó su chaqueta en un sofá y se sentó a lado de Rasmus. Estaba tocando guitarra y miraba hacia el techo como si Nancy no estuviera ahí. Nancy se acercó y acaricío su cabello acomodando su fleco. Tenía un cabello negro, largo y un flequillo que a veces lograba cubrir sus ojos. Él la miró mientras ella solo sonrió. Dejó su guitarra a un lado y se acomodó en el sofá de manera que quedara de frente a Nancy. Rasmus solía ser inexpresivo, incluso más que Nancy.
     ¿Has compuesto algo nuevo? –Nancy le preguntó mirando su guitarra.
Rasmus le respondió con un gruñido y asintió con la cabeza.
          ¿Podría escuchar?
     Me gustaría que lo cantaras –Nancy sonrió ante lo que acababa de escuchar.
     Claro. Dame la letra y déjame escucharte a ti primero.

Rasmus tomó la guitarra mientras Lissett y Jimmy, que llevaba un bajo en su estuche colgado a la espalda, venían seguidos de tres chicas más. Lissett miró a Kareshi en la tarima y fue hasta donde se encontraba.
     Ayúdame con esto, Jimmy.
     ¿Qué canción es?
     Whispering.


Nancy no regresó a su casa a dormir. Fueron en la camioneta de Kareshi hasta la playa. Jimmy llevaba alcohol junto con Kareshi. Tenían bastante droga para su mala diversión. Sun solía llevar su cámara de video, así como acompañaba a Kiku a tomar fotos, Sun grababa todo lo que podía y pasaba horas editando los videos. A la mañana siguiente despertaron en el cuarto de hotel de Kareshi. Shina fue la primera en despertarse. Se levantó con dolor de cabeza a buscar entre el desorden de botellas vacías, ropa y envolturas, la cámara de Sun. Sacó el disco de la cámara y se apresuró a ponerlo. Jimmy y Claudet se despertaron también y así levantaron a los demás. No recordaban del todo la noche y el video los sorprendió muy poco, no era la primera vez que pasaba. A los diez minutos de grabación, la pantalla se oscurecía y permanecía así durante una hora entera. Kareshi adelantó el video hasta los últimos tres minutos en los que se veía a Nathalie tomar la cámara y llamar a Kiku del otro lado de la playa.
Shina miró a Nancy. Todos se habían quedado pasmados. Claudet se levantó de donde estaba y se acomodó la ropa. Camino hacia la puerta más antes se detuvo frente a Nancy.
     Cheshire ¿no deberías estar en casa?
Nancy notó quién era. La chica salió de la habitación. Shina seguía mirando a Nancy. Se acercó a ella y le susurró al oído algo parecido a “Mi hermana no está aun ¿verdad?”

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