Nancy C. Light Gift


Mi segundo nombre, no quisiera revelarlo aun.

Desde pequeña creí que todo lo que vivía era normal, claro siempre ha sido normal para mí, creí que nada era imposible pues mi vida tenía más cambios notables de lo regular, lo regular para otra persona. Crecí junto a Evil, Layla y Christian. A mis siete años me di cuenta que no me agradaba que estuvieran siempre conmigo. A partir de entonces, comenzaron a entrar y salir de mi vida por momentos. Últimamente están siendo más constantes con su presencia. Son demonios que siempre me han seguido, son reales a pesar de que todos los psiquiatras que he tenido hayan rechazado la verdad y me hayan puesto como una loca. Aunque realmente, eso no me molesta; los demás no ven lo que yo veo y no conocen sentimientos con los que he cargado, hay sensaciones ocultas que ellos aun no han descubierto, pero yo puedo saber qué emoción se esconde en un grito silencioso.

A pesar del odio tan grande que le tengo a estos demonios, he aprendido bastante de ellos.

A partir de ahora revelaré mi diario, lo que pienso y algunas cosas más. Contaré lo que ha pasado en mi vida, lo que pasa y lo que me revelan mis demonios que pasará.






martes, 30 de noviembre de 2010

Jaqueca.

Lunes 10 de Agosto de 2009

Lunes. No puedo quejarme de que el tiempo pase. Afortunadamente tengo la memoria fresca el día de hoy.
Sin razón alguna me levanté más temprano de lo normal. Miré el reloj y eran las cinco y media de la mañana... o madrugada. Me levanté de la cama solo para revisar mi habitación y asegurarme de que no era un sueño. Me senté en la cama, miré mis manos que parecían de nieve, mi piel no tenía color ya, la sangre había quedado en alguna otra parte de mi organismo. O de las paredes.
Salí de la habitación descalza hasta llegar al parque. Estaba todo oscuro. Mi objetivo era borroso, pero intentaba huir de los duendes que no tardarían en llegar. Pensé en eso y el pánico me invadió. Corrí, atravesé el parque mirando hacia todos lados y por todos lados veía sus ojos brillar. Algunos vecinos que salían de sus casa para ir a trabajar me miraban desconcertados, pero lo omitían y continuaban su camino. Tropezé con algo y caí con brusquedad sobre un arbusto. Volví a sangrar. Al parecer mi cabeza golpeó con una piedra. solo me hice chiquita y me quedé dormida.

Las marcas de la cadenas siguen en mis muñecas.
Estaba sentada a lado de Kiku cuando recuperé el sentido. No veíamos nada, supe que era ella por su voz.
- Koko wa doko? Anata wa... shitte imasu ka?
No quería pensar en qué decía, pero no podía estar más confundida que ella. Levante mis brazos para abrazarla y entonces me percaté de las cadenas al rededor de mis muñecas.
Ella seguía repitiendo las mismas preguntas.
Koko wa doko? Anata wa shitte imasu ka?... Koko wa doko? Anata wa shitte imasu ka?
Una y otra vez. Me senté rendida a su lado. Solo quedaba esperar a que Christian me sacara de aquí.
¿Por qué esperarba que Christian me sacara de aquí?
Entonces apareció.

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